Compañía Rubén Olmo

Collage

La Compañía Rubén Olmo presentó en el Festival de Jerez el espectáculo ‘Tranquilo alboroto’, una obra que causó muy buena impresión el otoño pasado en la Bienal de Flamenco de Sevilla y que llegó a la tierra del vino rodeada de gran expectación.

photo ©Festival de Jerez/ Javier Fergo

La propuesta está vertebrada en siete escenas. Siete movimientos de muy diversa índole. En los que la originalidad se acentúa en la ‘Falsa farruca’ coreografiada por el genuino y celebérrimo Israel Galván, que a la postre resultó lo más interesante de la noche junto al ‘jaleo’ interpretado por el cuerpo de baile de singular forma al acotar el espacio visual del público a tan sólo las piernas de los bailaores.

Interesante, a la vez que fastuoso, también resultó la escena III, titulada ‘El hábito’, en la que Rubén Olmo danzó de forma magistral al compás de la marcha ‘Nazareno y Gitano’, compuesta por Pascual González e interpretada para la ocasión por la Banda de cornetas y tambores Agrupación Musical San Juan de Jerez de la Frontera. Con hábito nazareno, el bailairín sevillano inundó la escena con un variopinto mosaico de movimientos, poses y estampas de indomable laya.

Con respecto al resto de secuencias. Destacar las remembranzas a grandes maestros como Pilar López, Blanca del Rey o Antonio Gades. El recuerdo musical en off a obras como el Pájaro Negro de Javier Barón. O conceptos tales como el inmenso marco que presidía la escena IV en la que el Olmo rinde particular tributo a Manuela Vargas a través de un mirabrás macerado de ancestral clasicismo al interpretarlo con vetusta bata de cola. También sobresalió la variedad de vestuario presentado a lo largo de toda la obra.

El cuerpo de baile también tuvo gran protagonismo en la escena VI, suscrita bajo el epígrafe de ‘Suite flamenca’, en la que el excesivo minutaje restó potencial a la misma. Más de treinta minutos que sirvieron de descanso al coreógrafo sevillano que despidió la noche con la composición ‘laissez moi’ de Oscar Roig, e interpretada con inmenso mantón de manila. Recurso que también Maria Pagés explota en sus propuestas. Se le echó en falta interactuar más con su propio cuerpo de baile.


Carlos Sánchez, le 02/03/2011

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